Drive In Massacre (1977) (Stu Segall)

Lo único que he conseguido con esta añeja película de título tan irresistible ha sido un ataque de somnolencia, provocado en gran medida por dos de sus protagonistas principales, me refiero al par de orondos, torpes y aburridos detectives encargados de atrapar al asesino del autocine. Pero es que el resto de la película es más de lo mismo, insoportablemente monótona, lenta y tediosa. Ideal para pegarse una siestorra un día de resaca.

En un cochambroso autocine de un pequeño pueblo rural de California, una pareja de jovencitos en celo son brutalmente masacrados con una katana. Los responsables de dar caza al maníaco de este crimen son los detectives Mike Leary y John Koch (que muy bien podrían aparecer en el ranking de todas las listas de policías más inútiles de la historia), quienes se empeñan en reducir la lista de sospechosos solamente a tres personas:
-El gerente del autocine, un bocazas amargado que se queja constantemente de todo, y que en ese momento se encuentra al cargo del negocio mientras el dueño está de vacaciones.
-El encargado de la limpieza, a quien tienen explotado y humillado en el trabajo. El pobre desgraciado, de carácter marcadamente oligofrénico, muy pronto hace migas con los dos polis, a los que abastece de hamburguesas.
-El fisgón, un tipo que tiene su casa empapelada de fotografías de mujeres desnudas, asiduo al autocine no precisamente para ver la película, si no para cascársela observando a las parejitas que pasan por allí.
Mientras los detectives se pasan toda la película interrogando a los mismos sospechosos una y otra vez, el maníaco sigue asesinando cada noche sin que nadie sea capaz de echarle el guante. Atención a la escena, donde uno de los polis se disfraza para hacerse pasar por la mujer del otro camuflados en el autocine y ver si pillan al psicópata. Inaudito. Al final, después de soportar 74 minutos de modorra y diálogos absurdos, todo queda igual. Con los dos cenutrios detectives dando tumbos de un lado para otro y el asesino (que nunca vamos a ver) amontonando cadáveres. Al espectador se le queda cara de gilipollas.

Director: Stu Segall, Año: 1977, País: USA.
Título original: Drive In Massacre.
Títulos Alternativos: Masacre en el Autocine (España), Drive-In Killer: Massaker im Autokino.

Ogroff: The Mad Mutilator (1983) (Norbert Moutier)


Esto sí que es material tremebundo en estado puro, sin conservantes ni colorantes. Atención a lo que se nos viene encima: cámara en mano, sonido directo no siempre audible, cinco líneas de dialogo, fotografía y montaje piojoso, desencuadres tercermundistas, desenfoques cegatos… y, cómo no: cabezas volando, canibalismo, tripas, mutilaciones, tortura, decapitaciones, sacrificios majaretas, miembros cortados y reventados, gore megacutre y cientos de excentricidades más.

La historia gira en torno a las correrías de Ogroff (interpretado por el propio Norbert Moutier, el cerebro de todo el cotarro), un leñador jodidamente loco que vive aislado en las montañas de Francia, y que tiene como afición hacer picadillo a todo incauto despistado que pasa por allí, porque le da la gana. Ogroff va armado con un afilado y peligroso hacha, especialmente indicado para descuartizar a la gente sin razón, da igual que seas niño, bombero, abuelita de la caridad o el cerdito Babe, Ogroff te pegará un hachazo y luego te convertirá en un amasijo de carne troceada, vísceras y huesos astillados, pero no vaya usted a creer que utiliza el hacha únicamente para desmembrar a sus víctimas, también lo usa, como buen ermitaño perturbado, para masturbarse delante del póster de una mujer en pelotas que le recuerda a una antigua novia. Precisamente, un día hace aparición una moza que es clavadita a su amor platónico, y claro, Ogroff decide pegar un polvo en vez de matarla, de modo que la muchacha se convierte en su nueva chorba oficial. Sin embargo, el romance dura poco, justo el tiempo que la chica tarda en liberar una horda de zombis que Ogroff tenía escondidos en el sótano de la casa, y que están dispuestos a liarla bien parda.

Quien le iba a decir a Norbert Moutier que su opera prima, "Ogroff", también conocida como "Mad Mutilator", largometraje filmado en Super 8 casero, con los amigotes y con el presupuesto de un niño de doce años, se iba a convertir después de tanto tiempo en una joya imperdible del cine raro, bizarro y zetoso a más no poder. Gran parte de culpa la tiene su pasión y entusiasmo por el cine descerebrado y su insaciable apetencia por revistas, videos y todo lo relacionado con la serie B más truculenta. Moutier aún regenta su videoclub de toda la vida, así como el fanzine "Monsters Bis", que continúa editando a día de hoy mientras colabora en otras publicaciones.
En Francia es todo un personaje que cuenta con el apoyo incondicional de muchos peces gordos vinculados al trash gabacho (en "Ogroff", parte del elenco está formado por directores, actores, especialistas, técnicos de efectos especiales, redactores y editores de fanzines, gente como Jean Pierre Putters, editor de la revista "Mad Movies", e incluso aparece Howard Vernon, hasta las cejas de marihuana, haciendo de vampiro avinagrado). Otras gamberradas de Moutier son, Trepanator (1992), Alien Platoon (1992), Dinosaur from the Deep (1993), todas ellas realizadas con la misma calderilla de costumbre, e igual de zetosas.
Si queréis saber más sobre Moutier, aquí va su página web oficial.

Director: Norbert Moutier (como Norbert Georges Mount), Año: 1983, País: Francia.
Título original: Ogroff.
Título alternativo: Ogroff (Mad Mutilator).

La Revancha de los Muertos Vivientes (1987)


Delirante producción francesa realizada por Pierre B Reinhard, conocido director del destape y el despelote autóctono, sobre tres mocitas zombis de lo más molonas y espabiladas: se pasean vestidas con camisones, les gusta disfrutar de un remojón en la piscina antes de ventilarse a su víctima, roban coches y se las piran a la desbandada dejando en calzoncillos en cuanto a conducción temeraria al mismísimo Torete, van a la iglesia, tocan el piano, y hasta secuestran a una fulana para marcarse una orgía lésbica antes de perforarle la vagina con una espada!
Todo comienza con la muerte, tras ingerir un vaso de leche, de tres jovencitas empleadas de una fábrica de fertilizantes químicos agrícolas. Al parecer, la contaminación de la planta es la responsable de los repentinos fallecimientos. Sin embargo, el putero del director, que al mismo tiempo está siendo chantajeado por la ninfómana de su secretaria, sigue empeñado en verter los desechos tóxicos de la fábrica detrás del cementerio local, lo que provoca una reacción química que hace resurgir de sus tumbas a las jóvenes muertas, convertidas en zombis sedientas de venganza.

Hay una versión con un desenlace final alternativo, donde resulta que todo era una trola: mientras las tres zombis se birlan un coche y se dan a la fuga, nos damos cuenta que las chicas no estaban realmente muertas, solo llevaban máscaras!, finalmente se pegan el guarrazo padre y mueren achicharradas, eso explica el comportamiento astuto y maquiavélico de las tres zombis.
Pues eso, al igual que debieron de hacer los responsables durante el rodaje de la película, vosotros también fumaros unos porrillos que vais a disfrutar de lo lindo.

Director: Pierre B. Reinhard (como Peter B. Harsone), Año: 1987, País: Francia.
Título original: La Revanche des Mortes Vivantes.
Títulos alternativos: La Revancha de los Muertos Vivientes (Spain), The Revenge of the Living Dead Girls, Rache der Zombies.

Frozen Scream (1975) (Frank Roach)


Un científico que ha descubierto un medicamento que es capaz de lograr la inmortalidad, es secuestrado por sus colegas majaretas que forman parte de una secta secreta. La colla de chalados pretende experimentar ellos mismos con un nuevo suero que altera la mente y el alma para convertir a sus víctimas en zombis congelados. Sin embargo, la esposa del científico desaparecido que se huele todo el percal, le pide a su ex novio, un detective que también esta husmeando el caso que le ayude en su investigación. Su curiosidad les lleva, entre persecuciones atolondradas, rituales pagano-esotéricos, y algún que otro polvete de por medio, al laboratorio secreto del líder de la secta donde descubren un congelador lleno de zombis congelados (incluido su marido).

No espere el espectador actores ni personajes medianamente construidos, ni desarrollo argumental mínimamente coherente. Todo aquí es caótico, torpe y banal (mira que tener que reprochar esto). El detective y la protagonista no se enteran de nada, los zombis funcionan por control remoto, las escenas de acción son terriblemente amateurs, momentos absurdos a patadas (una voz en off interrumpe cada dos por tres entre las conversaciones de los personajes). Insufrible.

Director: Frank Roach, Año: 1975, País: USA.
Título original: Frozen Scream.

Necrophagus: The Butcher of Binbrook (1971)


Lo más interesante de Necrophagus es su bestiajo título, luego se nos queda cara de gilipollas cuando no vemos por ninguna parte ni una sola gota de sangre, ni una escena gore, ni vísceras, ni necrófago, ni nada. Su director, Miguel Madrid, aunque gustaba de camuflarse tras el seudónimo de Michael Skaije, comenzó su andadura cinematográfica con este engendro, considerado por muchos como uno de los más grandes bodrios vinculados al fantaterror español. Y no voy a ser yo quien les quite la razón, aunque puedo asegurar que las hay peores.

Michael Sherrington, hermano menor del conde de Brinbrook, se da un garbeo por el castillo familiar para averiguar la muerte de su esposa embarazada. Muy pronto descubre que su hermano, un científico, ha sido enterrado vivo y alimentado con nutrientes especiales desde su misma tumba, que lo han convertido en un monstruo vegetal mutado, con especial apetito por la carroña humana (en realidad el espantajo «necrófago» no es otra cosa que un tipo disfrazado con una careta de plástico, que solo aparece al final de la cinta para terminar patéticamente acribillado a balazos).

La puesta en escena roza lo amateur: zooms continuos, desencuadres, saltos de eje, guión y montaje improvisado sobre la marcha. Aunque a mí me encanta ese ambiente decrépito y triste, esos parajes de la España profunda y rural (la nieve, el cementerio, el castillo).
Contra todo pronóstico, Necrophagus consiguió el premio a la mejor película en el festival de Sitges de 1971. Al parecer, según cuentan las malas lenguas, el director del certamen, que había puesto dinero en la producción del filme, habría sobornado a los miembros del jurado y, ya puestos, también se las apañó para conseguir un pequeño papel en la siguiente película de Miguel Madrid, El Asesino de Muñecas (1975).

Director: Miguel Madrid (como Michael Skaife), Año: 1971, País: España.
Título original: Necrophagus.
Títulos alternativos: The Butcher of Binbrook, Graveyard of Horror, Necromaniac.

The Ghastly Ones (1968) (Andy Milligan)


Una sobre familias trastornadas, mezclado con abusos sexuales, incesto, sadismo, y gore atolondrado, ambientada en la época victoria del siglo XIX. Una excusa perfecta para que el insufrible Andy Milligan de rienda suelta a sus obsesiones psico-sexuales retorcidas, y de esa manera martirizar al espectador hasta límites insospechados, además de demostrar que es todo un especialista en confeccionar y coser vestuario de la época, aunque luego los actores lleven ropa interior de la década de 1960 (¿?).

Tres hermanas y sus correspondientes maridos, muy víboras todos ellos, se reúnen para estar presentes en la lectura del testamento de su difunto padre. De acuerdo con los deseos del excéntrico fallecido, antes de heredar la fortuna, las tres parejas tienen que pasar tres días en una mansión victoriana confinada en una isla aislada. El requisito, fornicar todo lo que se pueda y desintoxicarse de malos rollos conyugales. Pronto descubren que en el viejo caserón no son del todo bien recibidos por la siniestra servidumbre que pulula por allí: dos sirvientas avinagradas y un lacayo retrasado que va perdiendo la joroba y la dentadura de juguete por distintas escenas. Para empeorar aun más el tinglado, el resurgir de antiguos y oscuros secretos de familia desencadena una ola de macabros crímenes a cual más desconcertante y extravagante.

Lo único interesante son los sádicos asesinatos, naturalmente realizados de manera tercermundista, pero con muy mala leche; estos incluyen decapitaciones, apuñalamientos, mutilaciones con sierra, etc. Por lo demás, la línea habitual de Milligan a la hora de pasarse por el forro de los cojones todas las normas y leyes audiovisuales elementales; cámara temblorosa, imágenes desenfocadas, desencuadres, escenas en las que no se ve nada a causa de la oscuridad.
Obsesionado con el tema, Milligan volvió a repetir la misma jugada años después con Legacy of Blood (1978), esta vez con un reparto diferente, pero el mismo argumento y la misma torpeza.

Director: Andy Milligan, Año: 1968, País: USA.
Título original: The Ghastly Ones.

Blood Sabbath / Aquelarre Sangriento (1972)


Producto brujeril que ni pintado para su exhibición en una sesión de programa doble de los 70. Tópica y pobretona, con un puñado de actores hasta las cejas de marihuana a los que no se les puede tomar en serio, brujas y  hippies en pelotas de parranda por la campiña, aquelarres psicodélicos, culos, coños y tetas para distraer el descalabro, y un bosquecillo como escenario que atufa a descampado.

Un veterano de la guerra del Vietnam deambula sin rumbo por el campo, cuando una pandilla de mozas hippies en celo intentan violarlo. En su huida, (que sí, que no me lo invento, el muy cenutrio se las pira cagando leches !!) irá a parar a la orilla de un río donde conocerá a una bella joven con una larga peluca rubia. Inmediatamente cae perdidamente enamorado de la chica, pero la muchacha le advierte que ella solo puede amar a alguien que, como ella, no tenga alma. Dicho y hecho, el lumbreras decide entonces acudir a las brujas que dominan el lugar para que le roben el alma, sin embargo, la jefa de las brujas, una exuberante diablesa envidiosa y celosa pretende agenciarse al maromo para sí misma y no se detendrá ante nada para conseguirlo.
Por otro lado tenemos a un viejo ermitaño que suministra niñas a las hechiceras a cambio de una buena cosecha, y un cura borrachuzo empeñado en hundirle el «puticlub» a las brujas.

Si he conseguido verla completa, ha sido por ver las tetorras de Dyanne Thorne, que hace de pérfida sacerdotisa (pero mira que está buenorra la pureta). También hay una breve aparición de una alborotada Uschi Digard, enseñando sus atributos delanteros en una furgoneta repleta de hippies borrachos.

Director: Brianne Murphy, Año: 1972, País: USA.
Título original: Blood Sabbath.
Títulos alternativos: Aquelarre Sangriento (España), Yyalah.

Scream Bloody Murder (1973) (Marc B. Ray)


Un niño perturbado que no puede soportar que a su madre le "metan mano", no se le ocurre mejor cosa que aplastar a su padre con un tractor agrícola, pero con tan mala pata, que él mismo se hace añicos una mano durante el homicidio. Años después, sale de un hospital psiquiátrico con un aparatoso garfio incrustado en el muñón y descubre horrorizado que su madre se ha vuelto a casar. Enfermizamente celoso y sobreprotector de la madre, la emprende a hachazos con su padrastro y luego le revienta la cabeza a la madre accidentalmente, lo cual le obliga a embarcarse en una espiral de atentados, robos y violación por todo el país en busca de una nueva "mamá". La elegida: una prostituta, ya entrada en años que le recuerda a su madre, y que secuestra con la intención de transformarla en una mujer "inmaculada y pura", más que nada, para someterla a su voluntad, y amarlo solo a él.

Scream Bloody Murder es pura exploitation de bajo presupuesto, realizado con todo un elenco de novatos (el asesino es incapaz de mantener el garfio sujeto al muñón más de dos escenas seguidas). De todas formas, la película está considerada como uno de los precursores del género "slasher"

Director: Marc B. Ray, Año: 1973, País: USA.
Título original: The Captive Female.
Títulos alternativos: Scream Bloody Murder, Matthew, Claw of Terror.

Doomsday Machine (1972) (Harry Hope)


Doomsday Machine es horriblemente mala, uno de los mierdones más cenutrios y aburridos que te puedes echar a la cara… por eso está aquí.

Una espía, con la ayuda de un gato (¡!), se las arregla para colarse en una base militar china donde descubre la "máquina del juicio final", un arma secreta capaz de destruir la superficie de la tierra en un santiamén, y que van a utilizarla en cuestión de días. Mientras tanto, un equipo de astronautas estadounidenses se prepara para una misión espacial tripulada a Venus, cuando en el último momento el ejército decide reemplazar a tres miembros de la tripulación por tres seductoras mujeres, lo que provoca que los astronautas se pasen toda la película con el palo más tieso que el mástil de una bandera. Sin embargo, una vez en el espacio descubren que los chinos han volatilizado la tierra, entonces se dan cuenta que les han reunido para perpetuar la especie humana, y ahora deben tratar de sobrevivir en otro planeta, cosa que nunca vamos a ver, y ni falta que hace.

Doomsday Machine comenzó a rodarse en 1967, pero la película no fue completada hasta 1972. La parte final es toda una chapuza: los actores originales fueron sustituidos por otros, los trajes espaciales y sus voces son diferentes, la nave espacial donde viajan cambia hasta cuatro veces (¡!), la fotografía es distinta, las escenas recortadas de otras películas abundan, imágenes de archivo de la NASA hasta en la sopa, etc.
Total, para pegarse una buena siesta es perfecta.

Director: Harry Hope, Lee Sholem, Año: 1972, País: USA.
Título original: Doomsday Machine.
Títulos alternativos: Escape from Planet Earth, Hydra-Verschollen in Galaxis 4.

The Mummy and the Curse of the Jackals (1969)


Aguarrás quería inyectarme en los ojos la otra noche viendo este zarrapastroso producto zetoso-psicotrónico. Una princesa del antiguo Egipto adicta a los bares, una momia oronda que tiene un solo ojo, y un hombre-chacal desquiciado repartiéndose mamporros mientras corren por las calles iluminadas de Las Vegas. Todo a ritmo de «surf», pero hecho con tan mala pata, que ni siquiera llego a estrenarse.

Tras el accidente de un avión que regresaba a Egipto, el arqueólogo David Barrie consigue rescatar dos sarcófagos de más de 4.000 años de Antigüedad. En el cuchitril donde vive escondido descubre que los féretros pertenecen a dos nobles egipcios que fueron sepultados por un sacerdote malvado. La princesa Akana, que duerme en un sueño profundo, y su tutor, convertido en una momia rabiosa. Muy pronto ambas momias cobran vida y comienzan a preparar su maquiavélico plan: restablecer el culto de los antiguos dioses en el mundo moderno y, de paso, crear un templo sobre la ciudad de Las Vegas (¿?). Para ello, Akana transforma al arqueólogo en un hombre-chacal que utiliza como esclavo, mientras la otra momia se dedica a sembrar el pánico en los clubes nocturnos y casinos de Las Vegas. Al final, todos terminan enfrentados entre sí, sobre todo la momia barriguda y el hombre-chacal que andan perdidamente enamorados de la princesa Akana.

William Edwards escribió el guión. Poco después quiso probar suerte como director, y se agenció muchos de los decorados, incluyendo la máscara del hombre-chacal para su ópera prima Dracula (The Dirty Old Man) (1969). Otro disparate, si cabe, aún más alucinógeno...

Director: Oliver Drake, Año: 1969, País: USA.
Título original: The Mummy and the Curse of the Jackals.

Love Goddesses of Blood Island (1963)


A estas alturas, casi todo el mundo da por hecho que la pareja de colgados formada por David F. Friedman y Herschell Gordon Lewis fueron los verdaderos inventores del cine gore. Lo cierto es que en 1963 con la película Blood Feast sentaron las bases y marcaron el inicio de todo un género. Pero ellos no fueron los únicos y tampoco estaban solos. Por aquellas mismas fechas muchos otros cineastas independientes, productores, guionistas y actores hasta las cejas de LSD se apuntaron a la moda de la sangre derramada, las vísceras y los destripamientos como única razón de ser. La gran mayoría de esas cintas terminaron en el cubo de la basura a las primeras de cambio, ignoradas por el público y repudiadas por sus mismos creadores sin apenas distribución en salas de cine. Ese es el caso de Six She’s and a He (1963), una de aquellas primerizas gore-movies que han permanecido perdidas durante todo este tiempo. Suerte del responsable del sello videográfico Something Weird Video que rebuscando vete tú a saber dónde, consiguió rescatar una edición ligeramente incompleta (exactamente 27 minutos de los 72 originales) y la volvió a editar bajo el nombre de Love Goddesses of Blood Island.

La cosa cuenta la historia de Fred Rogers, un astronauta que también ejerce como piloto de combate en la Segunda Guerra Mundial cuando su avión se estrella en pleno Océano Pacífico. Medio moribundo consigue acercarse a una pequeña isla habitada por seis mujeres en celo y ataviadas con bikinis: Aphrodite, Eris, Desiree, Pandora, Valkarie y Rebecca (¿?). Las «diosas del amor», como se hacen llamar, pretenden obligar al piloto a realizar trabajos forzados durante el día, y satisfacer sexualmente a una mujer diferente cada noche. De lo contrario, será ofrecido en sacrificio, antes de destriparlo, arrancarle el corazón y cortarle la cabeza a lo cafre. Después de tanto trajineo el piloto está al límite de sus fuerzas, pero en el último momento recibe ayuda inesperada de una de las amazonas con la que planea fugarse.

El catálogo de desatinos es variado: amazonas gritando como indios borrachos atacando diligencias, piedras simuladas con esponjas pintorrojeadas, mujeres orondas danzando hasta el aburrimiento, un constante ambiente a puticlub exótico, interpretaciones ridículas, sangre y tripas sacadas de alguna carnicería de barrio, etc…
Mooolaa !!

Director: Richard S. Flink (como Gordon H. Heaver), Año: 1963, País: USA.
Título original: Six She's and a He.
Títulos alternativos: Love Goddesses of Blood Island, Kiss me Bloody.

Doctor Bloodbath (Butcher Knife) (1987)


Un doctor llamado Roger Thorne (con cara de no haber roto un plato en su vida), dirige una clínica especializada en abortos. Después de cada consulta, Thorne se presenta en el domicilio de sus pacientes, con la excusa de entregar el informe médico personalmente. En cuestión de segundos, al tipo se le va la chaveta y se transforma en un bestiajo perturbado que asesina salvajemente a sus víctimas sin apenas inmutarse. A una con un cuchillo de matarife la descuartiza en una bañera, a otra le revienta los sesos con un martillo de carpintero en una escena donde se nota descaradamente que la cabeza es un balón envuelto en una peluca. Y así transcurren los escasos 60 minutos de película, entre crimen y crimen con todo tipo de utensilios (que ni mucho menos están relacionados con el ramo de la ginecología): como un destornillador, un machete de carnicero, etc.
Por otra parte, como subtrama, tenemos al vejestorio de la mujer del galeno que, aparte de ponerle  los cuernos todo el rato, también se queda embarazada de un poeta polaco (¿?). El asunto tiene guasa, sobre todo cuando la adúltera carcamal intenta justificar su infidelidad con una patraña, y le pide a su marido que le provoque un aborto. Lo que sigue a continuación ya os lo podéis imaginar…

Nick Millard, conocido artesano de cine basura -Satan’s Black Wedding (1975), Criminally Insane (1975), Death Nurse (1987)-, engendró esta otra infamia igual de hedionda y cutre que las anteriores. Toda la película es lo mismo: cuando no vemos al médico «carnicero» masacrando a sus pacientes, aparece sentado en un sillón mirando al vacío mientras su mente perturbada sufre la misma alucinación una y otra vez; una imagen paranoica hasta el empacho con el doctor apuñalando una muñeca de plástico que se supone que es un feto.

Finalmente, y como todo buen bodrio de Millard no pueden faltar las escenas de relleno, en esta ocasión rapiñadas de anteriores trabajos suyos, así que vemos por ahí a la gorda Ethel, y a otros personajes que no pegan ni con cola (para que la gente sepan de mis otras películas, dice el caradura). Pues eso, pura basura yanqui filmada en videocámara, actores amateurs, la gran mayoría familiares del director, gente fea, horrible y torpe que no han visto una cámara en su vida. Me encanta…

Director: Nick Millard, Año: 1987, País: USA.
Título original: Doctor Bloodbath (Butcher Knife).


Gundala Putra Petir (1981) (Lilik Sudjio)


Gundala Putra Petir, es uno de los más grandes superhéroes indonesios. El personaje fue creado por Harya Suraminata, más conocido como Hasmi, polifacético dibujante, ilustrador, guionista en televisión y teatro muy famoso en su país. Desarrollado y diseñado a la manera de los personajes de comics de superhéroes occidentales (aunque en la película el personaje luce una anorexia galopante), hizo su primera aparición a través del comic en 1969.
Se trata de un joven cabezota investigador, que ha sido capaz de crear un suero que protege su cuerpo de los rayos eléctricos. Desde pequeño estaba fascinado con meter los dedos en los enchufes de la corriente (¿?), lo que debió de provocarle múltiples trastornos y graves secuelas cerebrales, de ahí su obsesión por inventar un antídoto a las descargas eléctricas. Un día, el joven es abducido al reino de Kronz, el Dios del Trueno, quien le concede poderes increíbles, como dar brincos a la velocidad de la luz, disparar rayos con la mano, y usar su dedo como un soplete de soldadura. Estas habilidades y otras artimañas (vaya tela) le permitirán proteger a los inocentes e indefensos contra los criminales.

Gundala Putra Petir saltaría a la pantalla grande en 1981, con un desastrado producto hecho con cuatro duros, mucho descerebre y montones de decorados cartón y piedra, como mandan los cánones de la serie b psicotrónica. La excusa para el sorteo de mamporros y patadas es puro comic: Gundala y un investigador amigo suyo son secuestrados por el cabecilla de una banda de narcotraficantes, que quiere apoderarse de sus conocimientos científicos y obligarles a crear una especie de heroína sintética. Para ello son conducidos y torturados en las mazmorras de su guarida, repleta de matones de poca monta, pozos de ácido sulfúrico, pasadizos secretos y demás morralla futurista. Pero Gundala, que es más listo que el hambre, utilizará todos sus superpoderes para ayudar a escapar a su amigo y repartir estopa a todo el que se cruza por su camino, hilo que le llevará hasta el líder de la organización mafiosa, con el que tendrá que enfrentarse en una batalla final a guantazo limpio. No falta tampoco la bella prometida de nuestro héroe, que no se explica cómo su novio prefiere endiñarse una descarga eléctrica a echar un casquete.

Director: Lilik Sudjio, Año: 1981, País: Indonesia.
Título original: Gundala Putra Petir.

Death by Dialogue / Muerte sin Dialogo (1988)


Slasher sobrenatural pergeñado por los productores Joseph Merhi y Richard Pepin, expertos en inundar de todo tipo de bazofias los videoclubs en los años 80 y 90. En esta ocasión, y para no perder la costumbre, volvieron a liarla bien parda, pero no solamente ellos, si no todos los miembros del elenco, incluidos técnicos, actores, director y guionista (quien se lleva la palma).

Un empleado muy fisgón, quien trabaja en un rancho cuyos alrededores fueron utilizados tiempo atrás como escenarios cinematográficos, comete el error de abrir un antiguo baúl que contiene el guión de una película. Poco después, es achicharrado vivo por una mujer demonio. Al parecer, el guión está poseído por el espíritu resentido de un periodista asesinado por una tribu del Amazonas. Su venganza consiste en ir matando a la gente de distintas maneras, a cual más absurda y cafre, exactamente igual a como se describe en el guión. Así pues, lo que sigue a continuación se centra en las desventuras de cinco jovencitos idiotas, un viejo confinado en una silla de ruedas y una criada con cara de estreñida que tendrán que vérselas con el dichoso guión de los cojones.

Ahí van algunos momentos para recordar... o olvidar:
-Una pareja está echando un casquete en un granero. A eso que una fuerza sobrenatural arrastra y lanza a la chica hacia lo más profundo del bosque, el chico sale a buscarla y se encuentra con una banda de heavy hortera, donde le revientan la cabeza de un guitarrazo.
-La misma pareja de antes, solo que ahora el chico es un piloto de fórmula 1 que pasea su coche de carreras por la campiña (¿?). Se le acerca su novia y le enseña las tetas, el tipo se queda pillado, y ella le arranca la cabeza con un pañuelo de seda!!
-También hay explosiones de verbena, un mendrugo diabólico blandiendo una cimitarra, motoristas demoniacos haciendo piruetas en el bosque, un monstruo de cartón que mea por la boca, un idiota corriendo con una cometa… y mucha, mucha cutrez.

Director: Thomas Dewier, Año: 1988, País: USA.
Título original: Death by Dialogue.
Títulos alternativos: Muerte sin Dialogo (España), Evil Nightmare.

Memorial Valley Massacre (1989) (Robert C. Hughes)


Otra gamberrada campestre, que muy bien podría haberse titulado "Masacre Oligofrénica de Descerebrados en Memorial Valley", porque la verdad, la cosa tiene tela marinera.

Todo está preparado para la inauguración de Memorial Valley, un idílico valle de naturaleza intacta en lo más profundo de los bosques de Estados Unidos. Sin embargo, las obras en el campamento no están del todo finalizadas: los trabajadores abandonan el lugar, asustados porque allí pasan cosas muy raras (accidentes mortales, plaga de serpientes a la hora del papeo, animales en estado de descomposición que contaminan el agua, etc.). De todas maneras, eso no impide la llegada de un nutrido grupo de indeseables turistas, empeñados en convertir la zona en un apestoso vertedero de latas de cerveza. Lo que los recién llegados no saben, es que han perturbado la tranquilidad de su vecino, un cavernícola dispuesto a sembrar el valle de horribles asesinatos cada vez que algún sinvergüenza le da por hacer ruido.

El argumento es lo de menos, lo que realmente importa es la «fauna» que pulula por ahí: un troglodita saltimbanqui que lleva calcetines negros, el tipo es capaz de sabotear coches, aparatos eléctricos, provocar explosiones, conducir excavadoras de gran tonelaje, etc.; un puñado de motoristas de pacotilla, que sustituyen la falta de agua potable por litros de cerveza; una cuadrilla de adolescentes en celo e idiotas (esos que odias con toda tu alma y deseas verlos morir de la manera más horripilante); campistas retrasados y estúpidos; un mocoso consentido «bola de sebo» que quiere destruir el camping con una moto de cuatro ruedas; el guaperas que va de listo; la guarrilla de turno; niñatos gamberros; el oso yogui; más campistas retrasados; un guardabosques borracho y sus ineptos colaboradores, etc.

Director: Robert C. Hughes, Año: 1989, País: USA.
Título original: Memorial Valley Massacre.
Títulos alternativos: Masacre en Memorial Valley (España), Valley of Death.

Blood Beat / Sortilegios (1983) (Fabrice A. Zaphiratos)

Agárrense bien fuerte a su sillón favorito, prepárense los porros que lo que viene a continuación es pura psicotronía, pero de la triposa. Este semi-slasher de tintes paranormales pergeñado por un tal Fabrice A. Zaphiratos en las montañas de Wisconsin es, probablemente, una de las pelis sobre fantasmas tocapelotas más cenutrias que he visto en mi vida, una auténtica ida de olla, de esas donde por momentos no se tiene ni puñetera idea de lo que está pasando. Además, Zaphiratos se despachó a gusto con toneladas de molones efectos a base de pintarrajear los fotogramas con toda clase de colorines fluorescentes, a saber: luces parpadeantes psicotrónicas sin pies ni cabeza, halos de luz que rodean objetos y personas hasta en la sopa, truenos, centellas y rayos alucinógenos, objetos que se mueven y salen despedidos, sonidos disonantes, etc… lo que la hace, aún si cabe, más paranoica.

Todos los años una familia se reúne en una casa de campo perdida en el medio del bosque para preparar la Navidad. Sin embargo, en esta ocasión las cosas se tuercen a las primeras de cambio, cuando unos estrafalarios fenómenos diabólicos irrumpen inexplicablemente en la vivienda, poniendo en peligro las vidas de la familia. Pero eso es lo de menos, lo increíblemente alucinante son sus personajes y su extraño comportamiento. La madre del clan, Cathy, solo le preocupa encerrarse en la habitación y pintar horribles cuadros, aparte de utilizar sus poderes psíquicos para invadir la mente de los demás, mientras que su pareja, Gary, un estrafalario cazador corto de neuronas, vive desquiciado al ver como la parienta no le hace ni puto caso. Por otra parte, los hermanos, Ted y Dolly, que también tienen una extraña conexión mental, no les queda otra que hacer la vista gorda, mientras que Sarah, la novia de Ted, aparte de tener constantes pesadillas y visiones se pasa toda la película masturbándose. Pero no os lo perdáis, cada vez que le da al "dedillo", aparece en pantalla un samurái (¡!) masacrando a los lugareños con una espada brillante que emana luz. Sobre todo no va a parar de incordiar a la familia, que las va a pasar canutas.

Sirva como ejemplo del desbarajuste, la escena donde la madre y la hija están hablando la una a la otra telepáticamente durante un buen rato, mientras ponen caras de estreñimiento. A nosotros se nos pone cara de gilipollas, más que nada porque no nos enteramos de nada. Y así, durante todo el metraje, por suerte o por desgracia del personal.

Director: Fabrice A. Zaphiratos.
Título original: Blood Beat.
Títulos alternativos: Sortilegios (Ritmo Sangriento, según el doblaje español), Sortilèges, Blood Beat - Pulsschlag des Schreckens.